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cultura gitana en cuba

Por mulaton

24/08/2007 - 19:14

Gitanos en La Habana

POR RAFAEL LAM —especial para  Granma Internacional—

LOS gitanos desembarcaron en Cuba, Brasil y América Latina, seguramente junto a los primeros colonizadores españoles y portugueses, en las carabelas de conquistadores, según escribe el profesor brasileño, Atico Vilas-Boas. La vida cubana también está permeada de esa cultura legendaria.

 Con su tez oscura y de costumbres extrañas despertaron siempre curiosidad. Le llaman también gypsies, tsiganes, yeniches, zíngaros, víctimas de malentendidos, prejuicios y persecuciones; mantuvieron su resistencia y tenacidad en la conservación de su personalidad y autenticidad exótica.

 Se les relaciona con el nomadismo, la caravana, el caballo, la tienda, la gruta, caverna o choza. El carro, la tartana o los vagones. El barrio, la calle o el campo.

 Sus oficios abarcan la cestería, los toreros, el estaño, el chapado de oro (la joyería), la buenaventura (adivinación) y la música, con sus cuadrillas de guitarras, sus expresiones vocales con ese lamento lejano relatando sus penas y la arrogancia de una marginación que acabó transformada en una obra de arte a través de la prodigiosa y milenaria tradición andaluza, una de las más bellas de la tierra, según expresa el escritor español, Félix Grande.

 Resulta que mucha de la música popular cubana y latinoamericana, nacieron en ese mundo arrabalero, humilde y despreciado por las clases aristocráticas. Recordemos el tango, el samba, el merengue, los mariachis, el calypso, la bomba, el porro, el joropo, el son, el bolero, la rumba, la guaracha, la conga y otros.

 El origen de los gitanos fue un misterio durante siglos, los especialistas hoy no tienen duda sobre su origen, en la India, sobre el año mil, comprobado a través de su antropología, la medicina, la etnología y su lengua.

 Cuba parece haber recibido gitanos hace más de cinco siglos. El especialista de arte, Antonio Alejo Alejo, me cuenta que era muy usual ver hindúes trabajando en la zona del puerto habanero.

 La mayor oleada de gitanos llegados a Cuba fue a partir de 1936, huyendo del franquismo en la Guerra Civil. Después de los terribles campos de concentración nazi. La escritora Renée Méndez Capote dedica un espacio a los gitanos en el libro Una cubanita que nació con el siglo. Y en una revista Carteles, de 1940, se puede leer un reportaje por el cual nos enteramos que se refugiaron por la zona arrabalera de las lomas de Lawton.

 Muchos utilizaban la Isla de plataforma para pasar a los otros países, aunque algunos se fueron integrando a Cuba, que siempre ha sido muy hospitalaria. Ya se publicó en Juventud Rebelde, en noviembre pasado, cómo perviven aún muchos de esos descendientes herederos de familias llegadas en la década del 20. Aquí encontraron —según ellos— el único país donde habían podido vivir tranquilos.

 Dejaron costumbres, indumentarias, palabras. Impusieron atracciones a los circos, ferias, fiestas y carnavales. En la jerga musical actual de la música bailable o salsa, o en los filineros de la década de 1940-1950, encontramos palabras como: jama (comida), curda (borracho), puro (padre) y en los dulces, “el brazo gitano”.

 La moda de las jóvenes de hoy está permeada de costumbres gitanas: pulseras, cadenas en los pies, argollas grandes, collares, pañuelos a la cintura y en la cabeza y vestuarios de colorines.

 ¿Dónde está la verdad gitana? /Desde cuando recuerdo,/ V

oy por el mundo con mi tienda,/ Busco amor y afecto. (Rasim y Sedjic).

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cultura china en cuba

Por mulaton

15/08/2007 - 21:25

CHINOS EN ULTRAMAR

FOTOS DE NICOLAS COSIO 
  Sellos postales que ha emitido el Gobierno cubano para conmemorar los 150 años de la presencia china en Cuba. 
  
 

Hace 150 años llegó el primer contingente de colonos chinos a Cuba. Al celebrarse este año el 150º Aniversario de la Presencia China en Cuba, aprovechamos esta ocasión para recordar los sinsabores, hazañas y desdichas que acompañaron a esos primeros inmigrantes orientales que llegaron a la isla con ilusiones que pronto vieron destruidas.

Como cualquier otro barco que llega a un puerto, el bergantín de bandera española «Oquendo» atracó en el Puerto de La Habana el 3 de julio de 1847 y procedió a los trámites correspondientes de su llegada. Tal vez la única diferencia que tenía esta embarcación era su cargamento. La nave española traía consigo un cargamento de 206 chinos consignados a la Real Junta de Fomento.

Así se produjo el primero de muchos desembarques de chinos que fueron destinados a las faenas más duras del campo en la Cuba colonial. Nueve días después de la llegada del bergatín «Oquendo», entraba en aguas cubanas la fragata inglesa «Duke of Argile» con un cargamento de 365 chinos. Muchas embarcaciones siguieron llegando procedentes del Lejano Oriente con una carga humana similar que se fue acumulando en la isla caribeña para alcanzar un estimado de 150.000 chinos a fines del siglo pasado.

La emigración china a Cuba se caracterizó por ser casi exclusivamente de solteros, sin acompañamiento de familiares. El interés de los amos cubanos sólo era remediar la falta de mano de obra en las faenas del campo. Si bien hubo legislaciones pertinentes que disponían que se debía introducir mujeres «en una cuarta parte de los hombres», sin embargo, los hacendados consideraban que las mujeres eran menos productivas no solamente en los trabajos de campo, sino incluso en los quehaceres domésticos, donde se preferían a varones robustos entre 18 y 40 años.

Los hacendados cubanos resaltaban la condición de varón «robusto» y la definían en el estado de soltero. En un censo realizado en 1861, de los 30.959 chinos empadronados, más del 99% eran solteros, habiendo solamente 120 casados y 13 viudos.

Esos trabajadores chinos fueron reclutados de diferentes profesiones, habiendo entre ellos cargadores de leña, pescadores, barberos, sastres, pintores, zapateros, peones y gente de otros oficios. Lo extraño de todo es que casi no habían campesinos, que supuestamente eran las personas que más se necesitaban para las labores de campo en Cuba.

En su casi totalidad, los inmigrantes chinos provenían de la Provincia de Kwangtung (Guangdong) y eran «contratados» principalmente en las ciudades de Cantón, Hong Kong, Macao, Swatow y Whampoa. Hong Kong era entonces una colonia británica, mientras que Macao sigue todavía siendo colonia portuguesa.

Estatua de Kuan Kung, deidad taoísta que es una mezcla de Marte y Mercurio en la mitología griega. Es considerado el patrono de los militares, empresarios, comerciantes y gente que trabaja lejos de sus hogares.
 
 
 
 
 

Los trabajadores chinos destinados a Cuba eran reclutados en las ciudades antes mencionadas mediante un «enganche», que era llevado a cabo por compatriotas inescrupulosos que eran llamados chutsaitou o chi chay tau en cantonés, término despectivo que significaba «capataz o cabeza de cerdo».

Al principio, se procuró contratar a jóvenes campesinos no mayores de 34 años de edad, que fuesen corpulentos y varoniles. Estos campesinos estaban habituados a las rudas faenas del campo. Sin embargo, al dificultarse su reclutamiento, se procedió a abordar a gente dedicada a los oficios menores en la ciudad.

Los chutsaitou eran tipos muy hábiles que usaban el engaño para «enganchar» a sus víctimas. Muchos de ellos hablaban algo de inglés y se ufanaban de tener muchas conexiones en el extranjero. Cargaban consigo siempre una bolsa repleta de plata, que decían haber ganado fácilmente en Tay Loy Sun (literalmente significaba «Gran Luzón», que por extensión se refería al Gran Imperio Español).

La víctima incauta era generalmente invitada a una casa de té, donde se le invitaba a probar dulces y pasteles exquisitos. En la conversación, el chutsaitou le prometía un contrato de ocho años en Tay Loy Sun, un país de mucho oro y plata, y de donde regresaría bien rico.

Si la víctima aceptaba, el agente le entregaba ocho pesos mexicanos, como primer adelanto. Al aceptar dicho adelanto, el futuro culí era conducido al puerto de embarque, donde se le internaba en una barraca. Allí, el internado se sentía confortable escuchando música y recibía algún dinero suelto para que pudiera entretenerse en juegos de azar.

Interior de un templo chino en La Habana, donde los chinos rinden culto a sus antepasados.
 
 
 
 
 

Mientras tanto, el chutsaitou le explicaba que tuviese paciencia en esas inmundas barracas, ya que le esperaba mucha felicidad y bienestar en la tierra española, a cambio de un moderado trabajo en las faenas de campo.

Los chutsaitou entregaban a los culíes a los comisionados de los negociantes cubanos, y recibían de 5 a 6 pesos por cada chino que lograban subir al buque.

Engañados e ilusionados con grandes riquezas, los primeros inmigrantes chinos a Cuba se embarcaron contentos y llenos de esperanzas. Muy pronto, sus sueños se despedazarían.

Mucha gente de mala calaña en China, al ver el lucrativo negocio de la trata de humanos, decidió meterse en esa nefasta profesión. Con el aumento de la competencia, se fueron elevando las pagas del «enganche», llegando a alcanzar hasta 20 pesos por cada culí.

Eventualmente, la situación se fue tornando cada vez más violenta. Los chutsaitou comenzaron a ser más atrevidos en sus engaños y llegaron a proponer trabajo en una isla vecina y con un alto salario. Los pobres chinos que aceptaban la oferta eran embarcados y enviados a Cuba y otras islas de las Indias Occidentales.

El resultado de este vil engaño a que recurrieron los agentes fue el constante sublevamiento y los motines a bordo de las naves que conducían a los desdichados al Hemisferio Occidental.

Entre 1857 y 1860 se reportaron muchos incidentes de esta naturaleza. Uno de ellos ocurrió en agosto de 1860, cuando se sublevó la carga humana de la embarcación española «Encarnación». Después de más de una hora de cruenta lucha, 92 de los 324 chinos a bordo murieron o se tiraron al mar, desconociéndose su suerte posterior. Dos miembros de la tripulación de 32 hombres también perdieron sus vidas.

Pocos fueron los chinos así reclutados a Cuba que lograron retornar a la tierra de sus antepasados. La mayoría de ellos, después de cumplir el contrato, quedaba con poco dinero en mano y no tenía medios para retornar. Bajo esta situación y al desconocerse la suerte de los enganchados, comenzaron a circular los rumores más absurdos en China.

Entre las versiones más horripilantes que se rumoraban en esa época había una que decía que los españoles se llevaban a los chinos para comérselos. Otra versión anotaba que los desdichados eran llevados a una isla inhóspita, donde eran sacrificados para extraerles cierta sustancia de sus cuerpos. Incluso hubo una que decía que los chinos eran vendidos a tribus antropófagas en Oceanía.

Estas anormalías llegaron al conocimiento de las autoridades españolas, e incluso el Cónsul General de España en Macao informó en un despacho del 7 de mayo de 1859:

«...con motivo de la escasez de colonos que por circunstancias particulares del país ha habido este año, han tenido los empresarios de emigración que aumentar en grande escala el precio o premio que se da por cada hombre que presentan los corredores chinos. Impelidos éstos por la codicia, parece que han abusado en algunas ocasiones de la buena fe de ciertos infelices chinos, conduciéndolos engañados a Macao y a bordo de ciertos buques que se hallaban en el río de Cantón...»

El Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos en China, Charles Reed, en un informe remitido a su Gobierno, también se refiere al nefasto negocio de los chinos embarcados hacia Cuba. Al respecto, Reed informa:

«Los colonos no se embarcan para las Antillas en virtud decontratos voluntarios, sino que son víctimas de la astucia, de la doblez, y de la barbarie, pues son arrancados de su patria sin saber por qué y sin decirles siquiera dónde se les conduce».

Con los rumores de horripilantes destinos para los embarcados, comenzaron a escasear las personas interesadas en viajar. Los inescrupulosos agentes empezaron a usar medios cada vez más violentos para obtener a sus víctimas. Con engaño y violencia, virtualmente se empujaba a cualquiera que mostrara un mínimo interés en la oferta de trabajo.

El desdichado que cayera en la trampa era conducido a la barraca, donde quedaba bajo la custodia de unos guardias. A pesar que el sujeto estaba allí supuestamente por propia voluntad, sin embargo, si intentaba escaparse, era fuertemente azotado. En la barraca, se le obligaba a firmar el contrato.

El futuro culí no podía arrepentirse, ya que el contrato había sido firmado y era «leonino, forzoso, obligatorio y tenía que cumplirse». No le quedaba otra alternativa que esperar la salida del buque que lo llevaría al continente americano.

En el contrato, el culí se comprometía a embarcarse para Cuba, trabajar a las órdenes de los señores que ofrecían el contrato o de cualquier otra persona a quien le traspasasen dicho contrato. En virtud al contrato, el culí estaba obligado a trabajar durante ocho años consecutivos en cualquier tipo de faena, por un salario de cuatro pesos mensuales.

Según las cláusulas del contrato, el culí debía trabajar un mínimo de doce horas diarias en labores de campo, y más horas si era en el servicio doméstico.

El patrono se comprometía a suministrar «ocho onzas de carne salada, así como dos y media libras de boniato u otras viandas sanas y alimenticias» diariamente a cada chino contratado. También debía proporcionarles asistencia médica, medicinas y otros auxilios en caso de enfermedad; además le asignaría dos mudas de ropa, una camisa de lana y una frazada anualmente.

Una vez embarcados, la penosa travesía duraba regularmente de cuatro a cinco meses. En algunas ocasiones, se prolongaba hasta siete meses en alta mar. En la mayoría de los casos, se procuraba llenar el buque hasta su tope con la carga humana, y los desdichados trabajadores chinos eran embarcados «como sardinas». Una vez fuera del puerto, al culí se le trataba más como un esclavo que como hombre libre.

Debido a las pésimas condiciones a bordo y el largo viaje, la travesía de los buques cargados con chinos contratados corría grandes peligros. Con frecuencia ocurrían motines y sublevaciones, que la tripulación trataba de aplacar sin contemplaciones algunas.

También por las pésimas condiciones higiénicas, muchas veces ocurrían brotes epidémicos en los buques. Estos brotes sembraban muerte entre los pobres chinos que venían apiñados en las bodegas de las embarcaciones. Entre 1847 y 1873, se registraron un total de 15.662 muertes de trabajadores chinos en el transcurso de la travesía por el mar. La cifra representa más del 10% de la cantidad total de chinos embarcados.

Aparte de las condiciones deplorables del barco, los chinos contratados también soportaban con frecuencia sangrientas represalias por parte de la tripulación por cualquier descuido menor que incurriesen.

Los colonos chinos llegaban por lo general a La Habana en estado delicado de salud, debido a la larga travesía. El clima caluroso de la isla producía en la mayoría de ellos diversas afecciones cutáneas que muchas veces les imposibilitaban para trabajar. En consecuencia, era de esperarse que no recibieran mejor trato, ni alimento más sano y abundante en los primeros meses.

Después del desembarco, los inmigrantes chinos eran recluidos en forma apiñada en los sucios barracones del Depósito de Cimarrones, que administraba la Real Junta de Fomento. Dicha instalación se encontraba en el poblado de Regla, cerca de La Habana. Aquellos que llegaban en buen estado de salud eran entregados inmediatamente a las personas que los tenían contratados. Los enfermos eran atendidos con el fin de que se reestablecieran lo más pronto posible para enviarlos a trabajar.

Por las estipulaciones del contrato, el colono chino quedaba reducido prácticamente a la categoría de los esclavos negros. Si bien no estaba clasificado como esclavo e incluso en el contrato se mencionaba que estaba en mejor condición que los jornaleros libres y esclavos, de hecho, el pacto unilateral que se le imponía al infeliz culí lo convertía en un semi-esclavo.

Dada su condición de semi-esclavitud, el chino se encontró en una posición de fácil asimilación por los dos grupos sociales que le rodeaban. Hacia arriba, el patrón ibérico que sentía cierta afinidad por la claridad de la piel; y hacia abajo, el negro que sentía simpatía en torno de alguien de su misma condición. Esta relación humana afectivo-emocional queda patéticamente reflejada en una guajira que encontramos en la Antología de Fernando de Villalón:

Canta a la negra perjura
que te engañó con el chino,
la que al borde del camino
te ofrendaba su negrura.
Llorarás tu desamargura
al verte así despreciado
y sacando tu machete
al chino hubieras matado
si en el monte no se mete.

A pesar de su condición de semi-esclavitud, al chino se le consideraba socialmente alguien intermedio entre amo y esclavo. En una Real Orden dictada por la Reina Isabel II en 1847, se recomienda «buen trato que la religión y la humanidad exigen», así como se aconseja mantener la separación entre «esta gente» y «la de color».

Como no conocían el idioma español, los chinos contratados no podían ser de provecho inmediato en los primeros meses. Desconociendo los detalles del trabajo asignado y sujetos a frecuentes maltratos, era de esperarse que los inmigrantes chinos no dieran el rendimiento que la mayoría de los hacendados esperaban. Se consideraba en términos generales que era necesario alrededor de dos años para que un chino estuviese listo para desempeñar cualquier trabajo que le encomendaran.

Las condiciones infrahumanas a que eran sometidos estos primeros inmigrantes chinos causó la fuga de algunos, así como el suicidio de muchos. En 1849, se tuvo que dictar un Reglamento para el manejo y el trato de los colonos asiáticos e indios. El reglamento, en vez de buscar solución al problema, lo agravó al imponer severas penas contra la desobediencia de los colonos chinos. En sus artículos se autorizaba la aplicación de cuerazos, así como el uso de grilletes y el cepo.

La inmigración china en Cuba, al igual que en otros países del continente americano, fue debido a varias causas. En primer lugar, al deseo de huir de la opresión política y religiosa que vivían en su país de origen a fines del siglo pasado.

En segundo lugar, por una motivación económica. La gran mayoría de ellos fueron engañados con promesas de riqueza y dinero fácil en fabulosas tierras de oro y plata. Pasaron todo tipo de penurias y al avistar costa cubana, creyeron que terminarían sus tormentos y comenzarían una nueva vida. Muy pronto sus ilusiones y sueños se convertían en desencanto.

La condición circunstancial se presentó cuando se hizo perentoria la necesidad de cubrir la disminución de mano de obra para faenas de campo. Los negros esclavos comenzaron a disminuir a causa de los controles británicos en Africa y la zafra requería cada vez más trabajadores. Con los fracasos de la inmigración de gallegos e indios de Yucatán, el tráfico de los culíes surgió como la solución acertada del momento. Finalmente, el interés económico se impuso sobre las consideraciones morales y humanas.

Después de muchas discusiones y defensas de ambos bandos, los interesados en la mano de obra barata y los preocupados por el peligro de una gran población china, el Consejo Real dictaminó el 30 de diciembre de 1857 colocar un tope a la cantidad máxima de chinos que debían introducirse en Cuba. A raíz de eso, se volvió cada vez más difícil introducir colonos chinos en la isla.

Sin embargo, esto no significó de ninguna manera el fin de este tráfico inhumano. No fue sino hasta en 1860, y bajo las presiones de las potencias extranjeras en China, que España tuvo que ceder y prohibir el tráfico ilícito de colonos chinos hacia el continente americano.

A pesar de la acción española, continuaron durante casi veinte años los esfuerzos por resucitar ese viejo tráfico de seres humanos. Incluso en 1877, todavía hubo un propietario cubano que solicitó la renovación de la trata amarilla.

Los colonos chinos fueron destinados a típicas faenas de campo, tales como la tumba de montes, siembra de la caña, trabajos en el ingenio de azúcar, así como abrir zanjas de desagüe y hacer terraplenes para el ferrocarril.

Aquellos que terminaban su contrato, se quedaban por lo general trabajando como jornaleros. Poco a poco, otros se dedicaron a la carpintería, zapatería, herrería, cigarrería y minería.

Con el vencimiento de los primeros contratos, comenzaron a aparecer chinos vendedores ambulantes en Cuba. En 1858 se establece una pequeña tienda de comidas chinas en La Habana, en la Calle de Zanja, esquina a Rayo, de propiedad de Chung Leng, bautizado como Luis Pérez.

Entre 1862 y 1866 se van estableciendo los chinos en toda la isla. Van adquiriendo importancia ciertos de ellos, como el caso de Chu Meng (Pastor Mauri) en Pinar del Río; José Marfia Wong en Julián de Güines; y Shiu Man (José Arman) en Guanajay.

La nueva situación civil, las amargas realidades que tuvieron que vivir en el pasado y las añoranzas de la tierra natal impulsaron y fortalecieron la solidaridad entre los miembros de la colonia. En 1867, varios miembros de la comunidad china fundaron la primera sociedad china, denominada Kit Yi Tong. Un año después, otro grupo de chinos constituyó la sociedad Hen Yi Tong, situada en la Calle Estrella, entre Campanario y Manrique.

Durante la Guerra de 1895, algunos comerciantes chinos hicieron su aporte económico en forma generosa a la causa libertadora. Posteriormente, muchos se integrarían al Ejército Mambí. Resignados a su nueva suerte, los chinos aceptaron su nueva patria de adopción, pero sin olvidar su condición y cultura orientales.

Habiendo sido en su mayoría varones, los primeros inmigrantes chinos tenían dificultades para casarse con gente de su misma nacionalidad. También les resultaba difícil casarse con una buena mujer local debido a la tremenda discriminación social de que eran víctimas. A finales de cuenta, muchos quedaron solteros hasta la muerte. Otros se casaron con mujeres blancas pobres o con negras de condición libre. También eran frecuentes los casos de relaciones sexuales entre chinos y negras, especialmente en los ingenios.

En la actualidad, la colonia china en Cuba no es grande en número comparada con aquéllas de otros países latinoamericanos. Sin embargo, su presencia en la isla se ha insertado plenamente en la fibra social del pueblo cubano, haciendo excelentes aportaciones en las artes, la música, la literatura y otros campos de la actividad humana. Con digno orgullo y amplio sentimiento humano celebran ahora su siglo y medio de integración en esa sociedad isleña.

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cultura judia en cuba

Por mulaton

18/06/2007 - 13:07

  
COMUNIDAD JUDÍA DE CUBA 
La historia de los judíos en Cuba está relacionada con la 
historia de Cuba y su descubrimiento el 27 de octubre de 1492 por Cristóbal
Colón. Otro español Luis de Torres , un judío , estaba entre los primeros
europeos en caminar en nuestra tierra. Junto a los primeros españoles vinieron
los primeros judíos quienes huían de una España dominada por la Inquisición.
Ellos viajaban a tierras distantes esperando vivir en paz.
Grupos de judíos se establecieron en Cuba a pesar de las 
persecuciones, en su nuevo país de adopción, atraídos por otros europeos quienes
continuaron practicando los métodos de la Inquisición. Hay algunos documentos
que sugieren que la única gobernadora de Cuba, Doña Isabel de Bobadilla, era
judía . A su vez, otro judío , Francisco Gómez de León, fue preso y ejecutado en
La Habana a principios del siglo XVII por sus convicciones religiosas,
provocando que muchos judios sufrieron la misma condena. Esto evidenció la
influencia de la Inquisición en Cuba sobre la primera comunidad de "marranos
."
La comunidad judía actual, no obstante, no representa una línea 
de continuidad. Su formación comenzó después de 1898. Los orígenes de la
comunidad judía cubana están ligados a la Guerra de Independencia (1868) y la
guerra hispano- cubano - norteamericana (1898).
Judíos de la Florida estuvieron entre los mas activos 
partidarios de José Martí .
Los judíos americanos fueron los primeros emigrantes judíos que 
comenzaron a establecerse en la Isla como soldados veteranos o como negociantes
a finales del siglo XIX. En 1904 ellos fundaron la United Hebrew Congregation
con una sinagoga reformista y en 1906 adquirieron un cementerio.
Durante los años previos a la primera guerra mundial, 
inmigrantes sefardíes comenzaron a arribar a nuestro país desde Turquía y el
Cercano Oriente. La mayoría arribó en busca de ayuda material. En 1914 los
judíos sefardíes establecieron una organización comunitaria llamada Chevet
Ahim.

La inmigración de la Europa del Este comenzó en 1920-21. Para la
mayoría de esos judíos, Cuba solo era un punto de tránsito en el camino a los
Estados Unidos. Pero como resultado del endurecimiento de las leyes de
inmigración de EUA en 1924, miles de ellos se vieron obligados a permanecer en
Cuba, y hasta después de 1924, miles de ellos continuaron arribando .
La desesperada situación económica de los nuevos inmigrantes fue 
la fuerza motriz para el nacimiento del bienestar judío de este país. HIAS en
1921 y en 1922 la American Jewish Joint Distribution Committee (JDC), sumaron su
apoyo. La política de la junta en esa época fue brindar suficiente apoyo a los
inmigrantes para aliviar la situación.
En 1925 el Centro Israelita de Cuba, una organización local, 
transformó su estructura central por un grupo variado de actividades, además de
la ayuda a los inmigrantes, incluía una biblioteca, una escuela de idiomas
nocturna, una escuela primaria y un grupo de teatro.

- Los judíos
ortodoxos establecieron Adath Israel en 1925.
- En 1926 Kultur Fareyn fundó la Unión Izquierdista Judía y 
desarrolló un programa cultural. Esta se cerró en 1931, y durante un tiempo
ellos unieron sus fuerzas con el centro israelita, luego se separaron .
- Froein Farein Asociación hebrea femenina de Cuba en 1926. 
Ayudaba a las mujeres con trabajos y dinero , tenía un círculo infantil.
- Comité contra la tuberculosis y las enfermedades mentales en 
1927.
- Desde 1929 los sionistas mantuvieron la Unión Sionista de Cuba 
, una importante fuerza durante los años 20 y 30, la cual se separó en varios
partidos en los 40.
-Kneset Israel en 1929.
-Wiso,1942.
- Escuela vocacional ,ORT en 1935.
-Hevra Kadisha .
- Logia B´nai B´rith en 1943.
En enero de 1919 , el Senado Cubano aprobó una resolución a 
favor de la Casa Nacional Judía en Palestina: la Declaración de Balfour . Una
carta escrita por David Blis , líder comunitario , a través de cuyos esfuerzos
la resolución fue adoptada , fue leído en el Senado en honor de la Comunidad
Judía .
Los años 20 y 30 fueron años de sufrimiento para los judíos 
cubanos .La norma era la pobreza y una dieta magra .Durante esta época
sociedades de bienestar fueron creadas.

Aunque no hubo muestras relevantes de antisemitismo en Cuba
, las víctimas directas de esta tendencia fueron los 907 refugiados judíos ,
quienes después de llegar a Cuba el 15 de Mayo de 1939 a bordo del trasatlántico
Saint Louis , fueron obligados a regresar a Europa Central .
En 1939 el Comité Central de la Organización Judía se reorganizó 
incluyendo todos los sectores de la comunidad y fueron reconocidos como órgano
representativo por las autoridades cubanas .
En 1953 con la fundación del Patronato de la Casa de la 
Comunidad Hebrea y la construcción de este gran centro comunitario ,culminaron
los intentos de centralizar esta organización comunitaria .

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DEMOGRAFÍA 
En 1925 la población judía estimaba alrededor de 8000 personas 
.En1952 el número total de judíos era aproximadamente 15 000. Cerca del 75%
estaban concentrados en la capital y en 90 asentamientos en las provincias de
Matanzas, Santa Clara , Camagüey y Oriente.

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ECONOMÍA 
Los primeros judíos en establecerse en la Cuba moderna ,los 
americanos , se emplearon mayormente en exportación e importación , así como en
la industria del azúcar y el tabaco . La gran mayoría eran acaudalados .Los
sefardíes desarrollaron pequeños negocios .Los inmigrantes de Europa del Este
llegaron durante una gran depresión económica .Su adaptación a un país con clima
tropical y con mano de obra barata, fue muy difícil. Muchos se volvieron
vendedores y muchos otros trabajaban como peones o braceros .
Durante la II Guerra Mundial, refugiados de Antwerp , Bélgica , 
introdujeron la industria del diamante (1942-43) Establecieron 24 plantas que
emplearon 1000 trabajadores .
La situación económica de los judíos mejoró progresivamente y al 
final de la década de los 50 la clase obrera judía , casi había desaparecido
.

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EDUCACIÓN 
La primera escuela fue establecida en la congregación sefardí 
Chevet Ahim: El Talmud Torah Theodor Herzl atendía niños de tres comunidades
:Sefardí, Ashkenazí y Americanos .
Otras escuelas 
-Instituto YAVNE (1935) de orientación sionista.
-Colegio autónomo del Centro Israelita (1939)
-Instituto Tajkemoni , escuela primaria , programa religioso 
oficial .
-Shalom Aleichem (1940) orientación izquierdista.
-Escuela dominical de la Unión de Congregación Hebrea , 
educación religiosa en Español.
Grupos 
Juveniles
- Hashomer Hatzair , fundada en 1933.
- Club deportivo, Macabi,1938.
- Betar, revisionista sionista,1940.
- Jóvenes sionistas 1942 ,Hatikva .
- Club Juvenil del patronato,1953.

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CULTURA

Escritores y poetas
El primer libro judío fue publicado en 1927, la poesía de 
N.D.Korman. Durante las décadas de los 20 y los 50 trabajos de poesía y prosa de
Eliézer Aronowsky, I.A Pines , A .Dubelman , Osher Tchuchinsly , Fiodor Valbe
,Sender Kaplan ,Sonia Winer , Ida Glazer ,Marcus Matterin y otros.
Pintores
Simón Glazer y Sandu Darie .
Publicaciones
-Las primeras publicaciones en 1925: Dos Fray Vort.
-The Havaner Leben- Vida Habanera( periódico de mayor 
circulación 1932-1963 )
-Dos Idishe Wort .Kubaner Idish Wort , revista en español y 
otros .

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POLÍTICA

Cuba - Israel
En 1947 , hubo un punto decisivo en el gobierno cubano .Por un 
lado ,Cuba votó contra la división de Palestina , lo cual no permitiría a Israel
ser constituido como estado independiente. Por otra parte , Cuba fue uno de los
primeros países en reconocer a Israel. Como consecuencia de esto se
establecieron las relaciones diplomáticas .
En 1973 en la Conferencia Cumbre de los Países No Alineados , 
celebrada en Argelia , Cuba rompió relaciones con Israel

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CUBA DESDE 1959 
En los primeros años después de la revolución de 1959, la 
comunidad judía en Cuba , había decrecido 20 veces su cantidad anterior. En 1961
muchos judíos abandonaron el país, algunos se fueron a los Estados Unidos y
otros a Israel o a varios países latinoamericanos. La comunidad judía comenzó a
desmembrarse y en los 80 , solo habían 800 judíos en cuba .
Muy pocas personas asistían a la sinagoga , especialmente 
jóvenes , no querían involucrarse en la religión . El resultado fue que perdimos
una generación , aquellos jóvenes entre los 60 y los 80 eran invisibles
.

Hace más de una década un grupo de confiados activistas , seguros que
todavía , existía un alma viva en la comunidad judía, se dirigieron al JDC para
organizar y reconstruir lo que ahora se ha convertido en una resurgente,
saludable y creciente comunidad judía por toda la Isla . Debido al alto numero
de jóvenes interesados , actividades educacionales y culturales, comenzaron en
La Habana a prepararse jóvenes como "madrijim " para ir a otras provincias del
país, fueron creados grupos de teatro y danza israelí como parte de los
esfuerzos de revitalización. Cooperación educacional , cultural y organizativa
fue brindada por el JDC y comunidades judías en otros países .
Hoy el número de personas pertenecientes a la comunidad judía 
cubana alcanza la cifra de 1500 personas, agrupadas a su vez en 500 núcleos
familiares, de las cuales el 80% vive en La Habana y el resto en otras
provincias. En épocas recientes se ha experimentado un incremento de bodas
judías, circuncisiones y Bar/Bat Mitzvas. Muchos jóvenes asisten al Majón Tikum
Olam a aprender Hebreo e Historia judía .
La biblioteca comunitaria tiene más de 13 000 títulos sobre el 
pensamiento, historia y vida judía, incluyendo libros en Yiddish, constituyendo
un importante centro dentro de la comunidad .
Hay un renacimiento del judaísmo en Cuba, resultado del 
creciente interés entre los jóvenes , hijos e hijas de la generación de judíos
de las 3 décadas pasadas, que desean aprender más sobre su herencia y raíces
tradicionales .
Ahora los niños están enseñando a sus padres sobre el judaísmo y 
podemos ver muchos jóvenes veinteañeros que hasta pueden oficiar los servicios .
La comunidad no está disminuyendo ¡Vive!
Ahora es tiempo de decir con orgullo:
"AM ISRAEL BE CUBA JAI 
"
 
 
 
 
  


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