cultura gitana en cuba
24/08/2007 - 19:14
Gitanos en La Habana
POR RAFAEL LAM —especial para Granma Internacional—
LOS gitanos desembarcaron en Cuba, Brasil y América Latina, seguramente junto a los primeros colonizadores españoles y portugueses, en las carabelas de conquistadores, según escribe el profesor brasileño, Atico Vilas-Boas. La vida cubana también está permeada de esa cultura legendaria.
Con su tez oscura y de costumbres extrañas despertaron siempre curiosidad. Le llaman también gypsies, tsiganes, yeniches, zíngaros, víctimas de malentendidos, prejuicios y persecuciones; mantuvieron su resistencia y tenacidad en la conservación de su personalidad y autenticidad exótica.
Se les relaciona con el nomadismo, la caravana, el caballo, la tienda, la gruta, caverna o choza. El carro, la tartana o los vagones. El barrio, la calle o el campo.
Sus oficios abarcan la cestería, los toreros, el estaño, el chapado de oro (la joyería), la buenaventura (adivinación) y la música, con sus cuadrillas de guitarras, sus expresiones vocales con ese lamento lejano relatando sus penas y la arrogancia de una marginación que acabó transformada en una obra de arte a través de la prodigiosa y milenaria tradición andaluza, una de las más bellas de la tierra, según expresa el escritor español, Félix Grande.
Resulta que mucha de la música popular cubana y latinoamericana, nacieron en ese mundo arrabalero, humilde y despreciado por las clases aristocráticas. Recordemos el tango, el samba, el merengue, los mariachis, el calypso, la bomba, el porro, el joropo, el son, el bolero, la rumba, la guaracha, la conga y otros.
El origen de los gitanos fue un misterio durante siglos, los especialistas hoy no tienen duda sobre su origen, en la India, sobre el año mil, comprobado a través de su antropología, la medicina, la etnología y su lengua.
Cuba parece haber recibido gitanos hace más de cinco siglos. El especialista de arte, Antonio Alejo Alejo, me cuenta que era muy usual ver hindúes trabajando en la zona del puerto habanero.
La mayor oleada de gitanos llegados a Cuba fue a partir de 1936, huyendo del franquismo en la Guerra Civil. Después de los terribles campos de concentración nazi. La escritora Renée Méndez Capote dedica un espacio a los gitanos en el libro Una cubanita que nació con el siglo. Y en una revista Carteles, de 1940, se puede leer un reportaje por el cual nos enteramos que se refugiaron por la zona arrabalera de las lomas de Lawton.
Muchos utilizaban la Isla de plataforma para pasar a los otros países, aunque algunos se fueron integrando a Cuba, que siempre ha sido muy hospitalaria. Ya se publicó en Juventud Rebelde, en noviembre pasado, cómo perviven aún muchos de esos descendientes herederos de familias llegadas en la década del 20. Aquí encontraron —según ellos— el único país donde habían podido vivir tranquilos.
Dejaron costumbres, indumentarias, palabras. Impusieron atracciones a los circos, ferias, fiestas y carnavales. En la jerga musical actual de la música bailable o salsa, o en los filineros de la década de 1940-1950, encontramos palabras como: jama (comida), curda (borracho), puro (padre) y en los dulces, “el brazo gitano”.
La moda de las jóvenes de hoy está permeada de costumbres gitanas: pulseras, cadenas en los pies, argollas grandes, collares, pañuelos a la cintura y en la cabeza y vestuarios de colorines.
¿Dónde está la verdad gitana? /Desde cuando recuerdo,/ V
oy por el mundo con mi tienda,/ Busco amor y afecto. (Rasim y Sedjic).




